La etimología siempre ha sido una gran fuente de conocimiento. En la inmensa mayoría de las ocasiones basta recurrir a ella para saber por qué una palabra significa lo que significa y no otra cosa distinta. Para comprobar hasta qué punto es cierta la afirmación anterior, vamos a ver qué nos cuenta la etimología sobre la palabra “escort”.

Al parecer, la palabra escort nos ha llegado del inglés, idioma que la habría tomado prestada del francés (“escorte”), quien, a su vez, la habría incorporado a su vocabulario haciéndola derivar de la italiana “scorta”, término que podría traducirse por algo así como “acompañamiento” y que, a su vez, derivó también hacia la palabra escolta, término que, sin duda, también lleva implícito en su significado, aunque con un matiz protector, el acto de acompañar.

Así, atendiendo al origen etimológico italiano de la palabra escort, ésta sería, básicamente, la mujer que acompaña, la acompañante. Pero la palabra italiana “scorta” no nació porque sí ni de la nada. La palabra “scorta”, como la inmensa mayoría de las palabras de la lengua italiana, deriva de una palabra latina, en este caso del término “scorgere”. ¿Y cuál es la traducción de “scorgere”? Guiar. Eso sí, sería conveniente quitar de nuestro vocabulario el término de «putas» sea cual sea el rango de tarifas en que se mueven.

Atendiendo a lo que hemos apuntado hasta ahora, pues, la escort sería la mujer que presta al hombre un servicio total de acompañamiento y que, en cierto modo, también guía a ese hombre que la contrata. ¿Por dónde es por dónde guía la escort a su cliente? Por un exclusivo universo de placeres. Por un espacio temporal en el que todo, salvo el deseo y su satisfacción, queda en suspenso. Por un lugar en el que palabras como estrés o preocupaciones quedan arrinconadas y dejan espacio para que, con luz propia, brillen conceptos como sensualidad, erotismo, glamour, elegancia… De la mano de una callgirl, un caballero recorre todos los caminos y rincones de ese paraíso con el que alguna vez soñó y en el que todas las fantasías, incluso las más lúbricas y lujuriosas, pueden hacerse realidad.

Las escorts o acompañantes de lujo no solo brindan al caballero que las contrata los más exclusivos y selectos servicios eróticos de los que un hombre puede gozar (basta realizar un repaso de dichos servicios para constatar hasta qué punto la palabra tabú está desterrada del vocabulario y del sentir de estas maravillosas prostitutas de lujo que parecen haber caído del cielo para mostrar al hombre la dicha inabarcable de abandonarse a la más ciega obediencia a las normas dictadas por los más primarios instintos animales). Las callgirls, tanto si trabajan de forma independiente como si lo hacen para una agencia, tanto si prestan sus servicios en su apartamento como si lo hacen en un cuarto de hotel, en un apartamento por horas o en el mismo domicilio del caballero que las contrata, también ofrecen servicio de acompañamiento a cualquier tipo de evento, a un viaje o a un acto público.

Este último detalle, precisamente, el de acompañar, es el que diferencia a la escort de la prostituta, el que aproxima a la primera, de alguna manera, a las figuras siempre sensuales y cargadas de erotismo de figuras históricas como pueden ser las cortesanas de lujo de las distintas cortes que en el mundo existieron o aquellas geishas que, en el Japón más tradicional, rendían a los hombres a sus pies tanto por su belleza y atractivo físico como por su nivel cultural y su saber estar.

Jóvenes, sensuales, guapas y preparadas, perfectas en la combinación de la picardía y la discreción, de la elegancia y ese puntito de morbo que convierte a una mujer en alguien irresistible, las escorts de lujo, maestras del “savoire faire” y del saber estar, convierten al hombre al que acompañan en el personaje más envidiado de aquel evento al que acudan con él. Después, en la intimidad, cuando las miradas de los demás están de más y escort y cliente quedan a solas, solo hay una ley a la que deba rendirse obediencia: la del deseo. Y es en ese momento privado e íntimo cuando los sueños de ese caballero que ha contratado los servicios de una acompañante de lujo empiezan a hacerse realidad. La palabra placer, entonces, empieza a adquirir un significado nuevo para él. Más intenso. Más enloquecedor. Más embriagador. Más real.

Ya hemos teorizado mucho sobre escorts y ahora tendríamos que llegar a la parte práctica. Si quieres contactar con escorts en Andorra, debemos decirte que la Prostitución en el pequeño país del Pirineo está prohibida por lo que mejor es que invites a señoritas a que te visiten. En GirlsBCN tenemos unas cuantas chicas de compañía que se desplazan  hasta allí, sólo tienes que visitar su sección de Escorts Andorra.  Ahora bien, si quieres tener una gran variedad de callgirls tendrás que escoger ir a Francia o a España. En Francia está prohibido pero se ejerce y hay un directorio donde se concentran la mayoría: 6annonce. En España es alegal, de momento, y lo ideal es irse a las grandes ciudades. En Madrid la web ideal es GirlsMadrid y aquí tienes su enlace de Escorts Madrid. Y en Barcelona, la mencionada Girls BCN y aquí tienes el enlace más solicitado: Escorts Barcelona.

Ahora ya sólo tienes que decidirte y conocer a una maravillosa escort…